Por: Alejandra Romero
En el marco del actual proceso de paz, Rosemberg Pabón, ex comandante del M-19, participa activamente en conferencias. Busca compartir las experiencias del proceso de paz vivido por él y los demás desmovilizados en 1990.
La economía solidaria es uno
de los aspectos que resalta Rosemberg Pabón para poner en marcha un
postconflicto exitoso, acompañado de la conciencia que deben tener los
desmovilizados para dejar absolutamente las armas.
Según Pabón, el Estado tiene
que hacer un seguimiento estricto a los compromisos que se establezcan con las
Farc, para que se desmovilicen en su totalidad los guerrilleros y no queden
remanentes que sigan delinquiendo.
El Congreso consideró que es
muy importante conocer dentro del proceso de paz actual la experiencia de los
acuerdos positivos que hubo en los años 90, de cientos de combatientes
que vivieron ese proceso y pasaron a la vida civil, algunos de los cuales están
desempeñándose en cargos públicos. Por esa razón, el Congreso decidió
llamarlos para que den su testimonio sobre los acuerdos alcanzados y el
post-conflicto, ya que la experiencia más positiva en diálogos de paz ha sido
la del M-19.
Además de Pabón, tambien
participan Héctor Pineda, quien estuvo en la Asamblea Nacional Constituyente,
Gloria Quiceno (ex M-19) y Álvaro Villarraga (ex EPL), entre otros, y están
convocados para las próximas charlas Gustavo Petro, Antonio Navarro, Vera
Grave y Otty Patiño, exintegrantes del M-19.
En esta entrevista, Pabón
reflexiona sobre el proceso de paz del Gobierno con las Farc, sus enemigos y la
participación política de los guerrilleros, una vez se le ponga punto final a
la guerra.
¿Cree que el actual proceso de
paz se está adelantando de manera adecuada?
Hay voluntad de ambas partes,
se estableció una agenda, invitaron a varios países para que sirvieran de
garantes en el proceso, países que dan confianza a los negociadores, como Cuba,
Venezuela, Noruega y Chile. Ahora, ambas partes han estado de acuerdo en buscar
un mecanismo para que, a través de un consenso, los colombianos ratifiquen las
decisiones. La forma de desarrollar el consenso aún no se sabe, quizás pueda
ser mediante una Asamblea Nacional Constituyente o un referendo. Yo pienso que
el proceso ha empezado bien, ya van casi seis meses, tiempo más que suficiente
para que las partes fijaran los temas a tratar. En lo que no estoy de acuerdo
es en que empiecen a tirar piedras desde muchas partes. Las Farc deben tener
más cuidado en lanzar propuestas que se salen del acuerdo, impulsadas por
especulaciones de los medios. Por ejemplo, la propuesta de Andrés París, vocero
de las Farc, de reducir el Ejército. ¿Para qué tocar ese tema si no se ha
concretado nada con el primer tema, que tiene que ver con el agro? Es bueno que
se mantenga cierta confidencialidad en las conversaciones para que no se
especule acerca de las decisiones que ni siquiera se han tomado. Por parte del
Gobierno, Humberto de la Calle dice que en el proceso tenemos que unirnos
todos, pero cómo va a ser posible esto si el Gobierno no se ha encargado de
educar a la población en cuanto a la historia de los procesos de paz.
Necesitamos que el presidente sea “líder”, pero no solo del Gobierno sino del
Estado, que se reúna con la clase obrera, con las minorías y con los diferentes
grupos sociales para que ponga en conocimiento de la gente de lo que se plantea
en la mesa de negociación. Así la gente puede participar.
¿Cuál cree que sería el
panorama si las Farc obtienen participación política tras este proceso?
La política es la razón de ser
de las fuerzas que participan en el conflicto. Ellos se alzaron en armas por
disenso frente a las políticas del momento, entonces es lógico que quieran
obtener representación en el poder. En la mayoría de paises donde se han
hecho acuerdos de paz, los desmovilizados están en política. Por ejemplo, en
América Latina, el movimiento sandinista se alzó en armas y llevó al poder a
Daniel Ortega (en Nicaragua) y compañeros que perdieron la guerra, los
tupamaros en Uruguay, tienen en la actualidad en el poder al presidente José
Mujica.
En Colombia ha habido
conflictos que no solo involucran a grupos alzados en armas. Por ejemplo, en la
época liberal conservadora, ocurrió la guerra entre partidos que desató
la violencia en el país, donde el partido conservador resultó entre comillas
vencedor, pero no se impuso. Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo se
pusieron de acuerdo y se fueron para España a firmar un pacto (Pacto de
Benidorm) en 1956, que generó una tregua entre estos partidos para acabar con
la guerra civil. En la actualidad hay liberales y conservadores a quienes se
les olvida que en la década de los 50 murieron más de 300.000 personas, de
ambas filiaciones políticas, y sin embargo, estos dos partidos siguen existiendo
y participando activamente en política.
En los 90 no hubo vencedor,
hicimos un acuerdo y pactamos una constitución, participando en la Asamblea
Nacional Constituyente. Nos unimos por la idea de cambiar la constitución
del 86, dejando las armas y pensando en la colectividad.
Con la experiencia vivida por
la UP ¿qué garantías debería dar el Gobierno a los desmovilizados para que no
se repita la misma historia?
Ahí hubo fallas. Una fue que
se creó el partido, pero algunos siguieron armados, secuestrando y
delinquiendo. Entonces los afectados decidieron atacar el lado más debil de los
alzados en armas, su lado político.
¿Cuáles son los enemigos de la
paz?
Cuando Belisario Betancur
estuvo en el Gobierno se comprometió en serio con la paz. En 1982 creó una
comisión de paz, y cuarenta personas de todas las tendencias políticas hacían
parte de esta. En ese grupo estaban Noemí Sanín, Marcelo Torres (actual
alcalde de Magangué), Socorro Ramirez (periodista y docente de la Universidad
Nacional), Gerardo Molina y Lleras, el ex presidente, entre otros. Los
discursos del presidente eran humanistas, promulgaban que la lucha debía
ser contra el subdesarrollo (analfabetismo, desnutrición y pobreza). En esa
época se empezó a hablar de que había enemigos “agazapados” de la paz
(militarismo) y eran empresarios, militares, partidos políticos y
sectores de la banca. Su filosofía era que el “statu quo”permaneciera, ellos
han sido desde siempre los enemigos y tienen influencia en muchos sectores.
¿Qué opina de que las Farc
paguen cárcel?
Las Farc nacieron en 1964,
llevan casi 50 años militando, pero ellos no han peleado solos. En el conflicto
ha sufrido mucha gente tambien a manos del Ejército y del Gobierno
indirectamete. Ha habido torturas, desapariciones y ‘falsos positivos’
que no fueron responsabilidad de las Farc. Entonces, lo justo sería que ambas
partes en el conflicto pagaran cárcel. No tiene sentido que las Farc decidan
firmar la paz para ser encarcelados. Cuando firmamos la paz ya no somos
enemigos. En nuestro caso la amnistia no fue total, hubo pruebas que
incriminaron a compañeros en muertes de policias, narcotráfico y otros delítos,
y ellos pagaron cárcel.
¿Cómo garantiza el Estado la
no repetición?
En Colombia, desde 1810 ha
habido 89 guerras y 88 procesos de paz, entonces, ¿cómo garantizamos que no
vuelvan a existir guerras? La paz no se ha podido lograr con 88 procesos.
Pienso que la manera de llegar a garantizarla sería con la promulgación
absuluta de lo que se hizo en anteriores procesos de paz y de lo que se haga de
ahora en adelante para que la poblacion (rural y urbana) sepa la historia de su
país y no esté dispuesta a repetir lo negativo. La participación ciudadana es
muy importante, es necesario que se pronuncie, pero la garantía no la debe dar solo
el Estado, la debemos dar todos.
No elijamos clientelistas, no
nos dejemos llevar por intereses particulares y participemos activamente para
que no nos sigan manipulando. Recuerdo un caso reciente. La gente por las
redes sociales empezó a mostrar su descontento frente a la reforma a la
justicia, donde se empezaban a evidenciar trampas, y al Gobierno le tocó
echarse para atrás. Entonces, la garantía la debemos dar nosotros también,
creando veedurías y dejando el silencio.
Con lo anterior, quiero dar a
entender que hay mecanismos pacíficos por los cuales nosotros podemos controlar
lo que pasa en Colombia, sin necesidad de usar las armas. Hay una frase
muy famosa de Proudhon, un filósofo francés, que dice: “no es que haya hombres
más grandes que otros, lo que pasa es que unos están arrodillados. Si nos
paramos, todos somos iguales”.
¿Qué se necesita para el
desarme de las Farc?
En la paz se necesita no solo
la firma, también tiene que haber convicción de parte y parte. Las Farc tienen
que hacer un trabajo exhaustivo con sus 12.000 hombres, porque si no
hacen un trabajo serio, pedagógico y de explicación, mañana 500 o 1.000 o 2.000
se olvidarán de los acuerdos y empezarán a existir fracciones que
prefieran dedicarse al narcotráfico o se unan a las Bacrim y así nunca vamos a
salir del conflicto. Johan Galtung plantea: “rompamos el paradigma de que los
buenos negocios son en donde ambas partes ganan el 50 por ciento, mejor que
ambas ganen el 100 por ciento”.
Ahora, el Gobierno, en el
proceso de reinsercion, también debe tener en cuenta a la población civil. Si el
campesino, que siempre ha hecho el bien, ve que al ex guerrillero le dan más y
mejores beneficios por haberse desmovilizado, posiblemente pensará que hubiera
sido mejor haberse unido al conflicto para luego obtener más beneficios.
¿Cuál cree que es la mejor
manera de reparar a las víctimas?
Se tienen que hacer proyectos
colectivos. Aquí hay alrededor de 1.107 municipios, de los cuales más o menos
400 se encuentran en condiciones muy difíciles. Estos últimos viven con un
presupuesto que se llama ingreso corriente de la Nación y no tienen recursos
propios. Enseñémosles a trabajar, a que obtengan sus propios recursos. No hay
que regalar dinero a la gente, hay que enseñarle a trabajar, a crear empresa y también
se debe ingeniar la manera en que ellos puedan comercializar sus productos,
esto es, un trabajo de tipo corporativo.
Aquí ahí zonas cooperativas
que mucha gente no conoce. Fui director de Dansocial, que tenía que ver con la
zona cooperativa, mutuales y fondos. En ese entonces, mientras trabajaba con la
comunidad, me enteré de que en el sur de Santander había 52 municipios que
hacían parte de una zona solidaria. Entonces, si alguien quería viajar, existía
una agencia de viajes de una cooperativa. Si alguien se hospedaba en un hotel
de la zona, el lugar hacía parte de una cooperativa; el transporte era
cooperativo también y todo el mundo vivía decentemente. Eso es lo que debe
imitarse en todo el país, estas son cooperativas muy organizadas. Al conocer
este modelo, le escribí al Gobierno sugiriendo que la economía solidaria puede
ser una solución alternativa al postconflicto.
¿Cree que las bacrim pueden
llegar a ser tan fuertes como para generar otra etapa de gran violencia en el
país?
Es más facil combatir la
delincuencia urbana porque ellos no se mueven por intereses políticos, sino por
intereses individuales y en ese caso es más fácil llegar a acuerdos y es más
fácil desintegrarlos. Entonces el proceso tiene que tener un orden, primero los
diálogos de paz con las Farc, luego con el ELN y luego con las bacrim. Hay que
llevar la educación y el empleo a los barrios, hay zonas en Bogotá, Medellín y
Cali, entre otras, donde la gente no se puede mover luego de las 8:00 de la
noche.
En verdad las cosas se realizan como deben ser y la reconciliación sea una realidad después de tantas décadas de guerra, pero sin olvidar a los responsables paguen sus condenas penales por todas las atrocidades que han hecho hasta la fecha.
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