miércoles, 18 de septiembre de 2013

"La política es la razón de ser de las fuerzas que participan en el conflicto"

Por: Alejandra Romero

En el marco del actual proceso de paz, Rosemberg Pabón, ex comandante del M-19, participa activamente en conferencias. Busca compartir las experiencias del proceso de paz vivido por él y los demás desmovilizados en 1990.

La economía solidaria es uno de los aspectos que resalta Rosemberg Pabón para poner en marcha un postconflicto exitoso, acompañado de la conciencia que deben tener los desmovilizados para dejar absolutamente las armas.

Según Pabón, el Estado tiene que hacer un seguimiento estricto a los compromisos que se establezcan con las Farc, para que se desmovilicen en su totalidad los guerrilleros y no queden remanentes que sigan delinquiendo.

El Congreso consideró que es muy importante conocer dentro del proceso de paz actual la experiencia de los acuerdos positivos que hubo en los años 90, de  cientos de combatientes que vivieron ese proceso y pasaron a la vida civil, algunos de los cuales están desempeñándose en  cargos públicos. Por esa razón, el Congreso decidió llamarlos para que den su testimonio sobre los acuerdos alcanzados y el post-conflicto, ya que la experiencia más positiva en diálogos de paz ha sido la del M-19.

Además de Pabón, tambien participan Héctor Pineda, quien estuvo en la Asamblea Nacional Constituyente, Gloria Quiceno (ex M-19) y Álvaro Villarraga (ex EPL), entre otros, y están convocados para las próximas charlas Gustavo Petro,  Antonio Navarro, Vera Grave y Otty Patiño, exintegrantes del M-19.

En esta entrevista, Pabón reflexiona sobre el proceso de paz del Gobierno con las Farc, sus enemigos y la participación política de los guerrilleros, una vez se le ponga punto final a la guerra.

¿Cree que el actual proceso de paz se está adelantando de manera adecuada?

Hay voluntad de ambas partes, se estableció una agenda, invitaron a varios países para que sirvieran de garantes en el proceso, países que dan confianza a los negociadores, como Cuba, Venezuela, Noruega y Chile. Ahora, ambas partes han estado de acuerdo en buscar un mecanismo para que, a través de un consenso, los colombianos ratifiquen las decisiones. La forma de desarrollar el consenso aún no se sabe, quizás pueda ser mediante una Asamblea Nacional Constituyente o un referendo. Yo pienso que el proceso ha empezado bien, ya van casi seis meses, tiempo más que suficiente para que las partes fijaran los temas a tratar. En lo que no estoy de acuerdo es en que empiecen a tirar piedras desde muchas partes. Las Farc deben tener más cuidado en lanzar propuestas que se salen del acuerdo, impulsadas por especulaciones de los medios. Por ejemplo, la propuesta de Andrés París, vocero de las Farc, de reducir el Ejército. ¿Para qué tocar ese tema si no se ha concretado nada con el primer tema, que tiene que ver con el agro? Es bueno que se mantenga cierta confidencialidad en las conversaciones para que no se especule acerca de las decisiones que ni siquiera se han tomado. Por parte del Gobierno, Humberto de la Calle dice que en el proceso tenemos que unirnos todos, pero cómo va a ser posible esto si el Gobierno no se ha encargado de educar a la población en cuanto a la historia de los procesos de paz. Necesitamos que el presidente sea “líder”, pero no solo del Gobierno sino del Estado, que se reúna con la clase obrera, con las minorías y con los diferentes grupos sociales para que ponga en conocimiento de la gente de lo que se plantea en la mesa de negociación. Así la gente puede participar.

¿Cuál cree que sería el panorama si las Farc obtienen participación política tras este proceso?

La política es la razón de ser de las fuerzas que participan en el conflicto. Ellos se alzaron en armas por disenso frente a las políticas del momento, entonces es lógico que quieran obtener representación en el poder. En la mayoría de  paises donde se han hecho acuerdos de paz, los desmovilizados están en política. Por ejemplo, en América Latina, el movimiento sandinista se alzó en armas y llevó al poder a Daniel Ortega (en Nicaragua) y compañeros que perdieron la guerra, los tupamaros en Uruguay, tienen en la actualidad en el poder al presidente José Mujica.

En Colombia ha habido conflictos que no solo involucran a grupos alzados en armas. Por ejemplo, en la época  liberal conservadora, ocurrió la guerra entre partidos que desató la violencia en el país, donde el partido conservador resultó entre comillas vencedor, pero no se impuso. Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo se pusieron de acuerdo y se fueron para España a firmar un pacto  (Pacto de Benidorm) en 1956, que generó una tregua entre estos partidos para acabar con la guerra civil. En la actualidad hay liberales y conservadores a quienes se les olvida que en la década de los 50 murieron más de 300.000 personas, de ambas filiaciones políticas, y sin embargo, estos dos partidos siguen existiendo y participando activamente en política.

En los 90 no hubo vencedor, hicimos un acuerdo y pactamos una constitución, participando en la Asamblea Nacional Constituyente. Nos unimos por  la idea de cambiar la constitución del 86, dejando las armas y pensando en la colectividad.

Con la experiencia vivida por la UP ¿qué garantías debería dar el Gobierno a los desmovilizados para que no se repita la misma historia?

Ahí hubo fallas. Una fue que se creó el partido, pero algunos siguieron armados, secuestrando  y delinquiendo. Entonces los afectados decidieron atacar el lado más debil de los alzados en armas, su lado político.

¿Cuáles son los enemigos de la paz?

Cuando Belisario Betancur estuvo en el Gobierno se comprometió en serio con la paz. En 1982 creó una comisión de paz, y cuarenta personas de todas las tendencias políticas hacían parte de esta. En ese grupo estaban Noemí Sanín, Marcelo Torres  (actual alcalde de Magangué), Socorro Ramirez (periodista y docente de la Universidad Nacional), Gerardo Molina y Lleras, el ex presidente, entre otros. Los discursos del presidente eran humanistas, promulgaban que  la lucha debía ser contra el subdesarrollo (analfabetismo, desnutrición y pobreza). En esa época se empezó a hablar de que había enemigos “agazapados” de la paz (militarismo) y eran  empresarios, militares, partidos políticos y sectores de la banca. Su filosofía era que el “statu quo”permaneciera, ellos han sido desde siempre los enemigos y tienen influencia en muchos sectores.

¿Qué opina de que las Farc paguen cárcel?

Las Farc nacieron en 1964, llevan casi 50 años militando, pero ellos no han peleado solos. En el conflicto ha sufrido mucha gente tambien a manos del Ejército y del Gobierno indirectamete. Ha habido torturas, desapariciones y  ‘falsos positivos’ que no fueron responsabilidad de las Farc. Entonces, lo justo sería que ambas partes en el conflicto pagaran cárcel. No tiene sentido que las Farc decidan firmar la paz para ser encarcelados. Cuando firmamos la paz ya no somos enemigos. En nuestro caso la amnistia no fue total, hubo pruebas que incriminaron a compañeros en muertes de policias, narcotráfico y otros delítos, y ellos pagaron cárcel.

¿Cómo garantiza el Estado la no repetición?

En Colombia, desde 1810 ha habido 89 guerras y 88 procesos de paz, entonces, ¿cómo garantizamos que no vuelvan a existir guerras? La paz no se ha podido lograr con 88 procesos. Pienso que la manera de llegar a garantizarla sería con la promulgación absuluta de lo que se hizo en anteriores procesos de paz y de lo que se haga de ahora en adelante para que la poblacion (rural y urbana) sepa la historia de su país y no esté dispuesta a repetir lo negativo. La participación ciudadana es muy importante, es necesario que se pronuncie, pero la garantía no la debe dar solo el Estado, la debemos dar todos.

No elijamos clientelistas, no nos dejemos llevar por intereses particulares y participemos activamente para que no nos sigan manipulando. Recuerdo un  caso reciente. La gente por las redes sociales empezó a mostrar su descontento frente a la reforma a la justicia,  donde se empezaban a evidenciar trampas, y al Gobierno le tocó echarse para atrás. Entonces, la garantía la debemos dar nosotros también, creando veedurías y dejando el silencio.
Con lo anterior, quiero dar a entender que hay mecanismos pacíficos por los cuales nosotros podemos controlar lo que pasa en Colombia, sin necesidad de usar las armas.  Hay una frase muy famosa de Proudhon, un filósofo francés, que dice: “no es que haya hombres más grandes que otros, lo que pasa es que unos están arrodillados. Si nos paramos, todos somos iguales”.

¿Qué se necesita para el desarme de las Farc?

En la paz se necesita no solo la firma, también tiene que haber convicción de parte y parte. Las Farc tienen que hacer un trabajo exhaustivo  con sus 12.000 hombres, porque si no hacen un trabajo serio, pedagógico y de explicación, mañana 500 o 1.000 o 2.000 se olvidarán de los acuerdos y empezarán  a existir fracciones que prefieran dedicarse al narcotráfico o se unan a las Bacrim y así nunca vamos a salir del conflicto. Johan Galtung plantea: “rompamos el paradigma de que los buenos negocios son en donde ambas partes ganan el 50 por ciento, mejor que ambas ganen el 100 por ciento”.

Ahora, el Gobierno, en el proceso de reinsercion, también debe tener en cuenta a la población civil. Si el campesino, que siempre ha hecho el bien, ve que al ex guerrillero le dan más y mejores beneficios por haberse desmovilizado, posiblemente pensará que hubiera sido mejor haberse unido al conflicto para luego obtener más beneficios.

¿Cuál cree que es la mejor manera de reparar a las víctimas?

Se tienen que hacer proyectos colectivos. Aquí hay alrededor de 1.107 municipios, de los cuales más o menos 400 se encuentran en condiciones muy difíciles. Estos últimos viven con un presupuesto que se llama ingreso corriente de la Nación y no tienen recursos propios. Enseñémosles a trabajar, a que obtengan sus propios recursos. No hay que regalar dinero a la gente, hay que enseñarle a trabajar, a crear empresa y también se debe ingeniar la manera en que ellos puedan comercializar sus productos, esto es, un trabajo de tipo corporativo.
Aquí ahí zonas cooperativas que mucha gente no conoce. Fui director de Dansocial, que tenía que ver con la zona cooperativa, mutuales y fondos. En ese entonces, mientras trabajaba con la comunidad, me enteré de que en el sur de Santander había 52 municipios que hacían parte de una zona solidaria. Entonces, si alguien quería viajar, existía una agencia de viajes de una cooperativa. Si alguien se hospedaba en un hotel de la zona, el lugar hacía parte de una cooperativa;  el transporte era cooperativo también y todo el mundo vivía decentemente. Eso es lo que debe imitarse en todo el país, estas son cooperativas muy organizadas. Al conocer este modelo, le escribí al Gobierno sugiriendo que la economía solidaria puede ser una solución alternativa al postconflicto.

¿Cree que las bacrim pueden llegar a ser tan fuertes como para generar otra etapa de gran violencia en el país?

Es más facil combatir la delincuencia urbana porque ellos no se mueven por intereses políticos, sino por intereses individuales y en ese caso es más fácil llegar a acuerdos y es más fácil desintegrarlos. Entonces el proceso tiene que tener un orden, primero los diálogos de paz con las Farc, luego con el ELN y luego con las bacrim. Hay que llevar la educación y el empleo a los barrios, hay zonas en Bogotá, Medellín y Cali, entre otras, donde la gente no se puede mover luego de las 8:00 de la noche.


1 comentario:

  1. En verdad las cosas se realizan como deben ser y la reconciliación sea una realidad después de tantas décadas de guerra, pero sin olvidar a los responsables paguen sus condenas penales por todas las atrocidades que han hecho hasta la fecha.

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